“La Boleta Única Electrónica es un invento para hacer trampa”

Ariel Garbarz, experto en seguridad informática, sobre el sistema que se usó en CABA y Salta.

Es un sistema totalmente inseguro, es un chip que solamente puede ser utilizado cuando se pretende hacer fraude, porque vos modificás el voto sin dejar rastro, porque ni siquiera quedan rastros. El sistema de Boleta Única Electrónica empeora lo que tenemos, este es un invento para hacer trampa, es lo peor que le puede pasar a la democracia.

El ingeniero en informática y experto en seguridad digital, Ariel Garbarz, asegura que: “De todos los sistemas de voto electrónico que se implementaron en el mundo, es el peor de todos, es el más vulnerable, es un invento argentino. En ningún lugar del mundo, salvo en la Ciudad de Buenos Aires y en Salta, se utilizó la boleta única electrónica. Nosotros mostramos en el Senado de la Nación que se puede cambiar el voto, porque tiene adentro un chip con una tecnología que permite escribirlo, borrarlo, y reescribirlo con una señal electromagnética –es decir, sin tocar la boleta, con un celular y un programa-: en vez del candidato A ponés al candidato B o al que vos quieras. Con lo cual demostramos no solo que es totalmente inseguro sino que es un chip que solamente puede ser utilizado cuando se pretende hacer fraude, porque vos modificás el voto sin dejar rastro, porque ni siquiera quedan rastros.”

Además, Garbarz sostiene que, como nunca se cambian los resultados provisorios por los tiempos políticos, ese resultado provisorio termina siendo el definitivo. Respecto a todas las formas de voto electrónico Garbarz es terminante y coincide con sus colegas: “El voto electrónico, en todas sus variantes, sea boleta electrónica, sea urna electrónica, sea escrutinio electrónico, con chip, con impresora, con cd, con enlace radioeléctrico o con enlace físico, fue descartado en numerosos países tecnológicamente muy avanzados como Inglaterra, Alemania, Australia, Holanda, después de haberlo probado en todos los casos se coincidió que el ciudadano común no tiene posibilidad de fiscalizar esos procesos. Pero en segundo término, los especialistas que nos dedicamos a la seguridad informática tenemos muchos ejemplos de posibilidades, y muchos que se concretaron, de adulteración de la voluntad popular a través de instalar virus, a través de modificar en forma magnética o teleinformática el resultado de una mesa que utilizó impresora o urna electrónica o, directamente, voto electrónico. En todos esos casos hay muchas posibilidades técnicas de modificar los datos sin que queden rastros. Yo descarto como seguras todas estas variantes.”

Garbarz también advierte que “Aún la forma más sencilla que es simplemente una impresora que una vez que nosotros elegimos imprime una boleta y nosotros la llevamos a la urna, aún en ese caso, esa impresora está generando un resultado electrónico en una tarjeta o un cd y ese es el que va a alimentar el centro de cómputos y no la boleta que nosotros vamos a meter en la urna.”

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