Juan D. Perón: “Abundancia y felicidad para todo el pueblo argentino”

Algunos dicen que nosotros tuvimos una situación privilegiada de posguerra. ¡No, mentira! Todo lo que nosotros hicimos fue lo que creó diez años de abundancia y diez años de felicidad para el pueblo argentino.

Cuando llegó el momento lanzamos el primer Plan Quinquenal, que eran 76.000 obras. Indudablemente, al lanzar esas 76.000 obras todo se puso en movimiento, el país rompió la inercia.

Pleno empleo

La primera consecuencia fue que esos 800.000 desocupados se ocuparon en dos o tres meses; cuando se ocuparon esos 800.000 mil desocupados, los salarios subieron solos, porque cuando hay plena ocupación el salario no hay que impulsarlo, sube solo. Claro, cuando subieron los salarios, el poder adquisitivo de la masa popular –que es el verdadero consumo-, se multiplicó varias veces.

La industria en marcha

Al multiplicarse y subir el consumo, eso tonificó inmediatamente al comercio para satisfacer la demanda de ese consumo multiplicado. Eso demandó a la industria la transformación necesaria para la distribución por el comercio, en consecuencia la industria se puso en marcha. Y todo el mundo comenzó a pensar en el desarrollo industrial, porque no es cuestión de hablar de un desarrollo siempre teóricamente y en los papeles, el desarrollo es como el apetito que viene comiendo, hay que empezar a hacer.

Economía de abundancia

Tan pronto se puso en marcha la industria se comenzó a necesitar materia prima para la producción y hubo que abastecérsela. Y así el ciclo de la producción, la transformación, la distribución y el consumo quedaron en proceso de progreso, de aumento. Naturalmente que la habilidad nuestra no fue otra que mantener esos cuatro factores del ciclo económico bien nivelados y armónicamente promovidos. Y cuando se mantiene el equilibrio en ese ciclo económico, se desarrolla el trabajo, eso nos permitió pasar de una economía de miseria a una economía de abundancia.

(Juan Domingo Perón, 1971)

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