Dinero

Política internacional: crisis del neoliberalismo en México

Por Enrique Galván Ochoa, en La Jornada de México

En horas recientes el país ha vivido con temor y angustia. Se han reportado disturbios en diferentes partes de la República como resultado del gasolinazo. Pasamos del mal humor social a la violencia social. Pero no sólo es el gasolinazo. Este sólo es la gota que derramó el vaso.

Es la suma de muchos sucesos que han hartado, ofendido, ultrajado a los mexicanos: 1) La casa blanca y el nuevo avión de la familia presidencial. 2) Duarte I y II, Yarrington, Medina y demás ex gobernadores impunes. 3) La entrega del petróleo, el gas y la electricidad a empresas privadas. 4) El insulto del salario mínimo. 5) Los sueldos y bonos de diputados y senadores. 6) En la Ciudad de México, el saqueo de los funcionarios perredistas incrustados en las delegaciones, y 7) El engaño del Sistema Nacional Anticorrupción. Y agréguenle. Simplemente le llenaron el buche de piedritas a los mexicanos.

Ford, GM… ahora Toyota

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a Toyota con la imposición de fuertes aranceles si la compañía construye una nueva planta ensambladora en México. Toyota dice que construirá una nueva planta en Baja (California), México, para producir automóviles Corolla para Estados Unidos. ¡De ninguna manera! O construye la planta en Estados Unidos o que pague un gran arancel aduanero, escribió Trump en su cuenta de Twitter, que se ha convertido en su medio preferido de comunicación. No es la primera vez que Trump utiliza información imprecisa, ya que la empresa japonesa está construyendo una nueva fábrica en Guanajuato no en Baja California. Para la ensambladora de Tijuana tiene un proyecto de ampliación de su planta de producción de pick ups Tacoma. El presidente de la principal empresa automotriz del mundo, Akio Toyada, dijo que mantiene intactos sus planes pese a la retórica del magnate-político.

 Arcas abiertas

Con un jefe –Agustín Carstens– que se va a mitad del año, y otro –aparentemente Alejandro Díaz de León– cuya designación no se ha formalizado, las arcas del Banco de México (BdeM) se abrieron de par en par a la avaricia de los especuladores. El instituto central autorizó la venta de dólares en forma directa –es decir, sin ser subastados– en un intento de detener el desplome del peso. Ya se ha probado antes esa medida y no dio resultado, como tampoco las subastas ni los aumentos a la tasa de interés. La cuestión es que los fondos de inversión son los que mandan. Han comprado Cetes, bonos y otros instrumentos del gobierno mexicano, así como emisiones de deuda de empresas privadas. Y hay que pagarles lo que pidan con tal de que no se vayan, porque una fuga masiva de capitales hundiría ¿más? al país. Así que después del miércoles, en que el dólar en ventanilla estuvo a unos cuantos centavos de llegar 22 pesos, Banco de México abrió el jueves vendiendo divisas directamente. Tras su decisión, el peso tomó un respiro, llegó a bajar hasta 21.12 unidades por dólar, según datos de Bloomberg. Pero poco duró el avance, pues la embestida de Trump contra Toyota borró la ganancia. La jornada cerró con un tipo de cambio de 21.84 pesos.

 AMLO abre campaña en Edomex

A pesar de lo enrarecido del ambiente, peligroso inclusive, Andrés Manuel López Obrador acudirá al arranque de la carrera por la gubernatura del estado de México de la diputada Delfina Gómez Álvarez este fin de semana. No se ha anunciado cuál será el punto de reunión, pero podría ser Texcoco, municipio del que ya fue presidenta y que actualmente está en poder de Morena, con Higinio Martínez.

Ombudsman Social Asunto: ¿qué sigue?

Pertenezco a la clase trabajadora, como la mayoría de los mexicanos, tengo que desplazarme muy noche de mi trabajo en transporte público, desde el Metro Mixiuhca hacia mi casa en la periferia Poniente de la ciudad perteneciente a la delegación Álvaro Obregón. Desde la tarde de ayer (miércoles) padecí estrés con las constantes noticias por todos los medios de robos, asaltos a mano armada a transeúntes, comercios y demás casos asociados a lo mismo: el efecto del gasolinazo. Ya para las ocho de la noche mi familia y amigos preocupados por mi persona, me mantenían informado y me escribían mensajes o me hablaban por teléfono para comentar la situación en las calles: que ya robaron un Walmart, ahora están saqueando un Soriana, que están atracando varios microbuses y estos en represalia dejaron de prestar servicio. Que las tiendas de la zona y comercios también cerraron. Y esto fue real, no fue película. Con todo esto, sólo me resta decir que no había servicio de microbús hacia mi destino y por fortuna mía, y de mucha gente que también quería llegar a sus casas, tomé un microbús pirata de otra ruta por una módica tarifa de 10 pesos por piocha. Íbamos igual de nerviosos ya que se sentía tenso el ambiente y nadie hablaba, seguramente por el temor a ser asaltados y ser golpeados o baleados y no llegar a nuestro destino. Vi una ciudad vacía como en el año del terremoto. Puestos de tacos que a esa hora están con gente, cerrados, farmacias de 24 horas de servicio igual, las calles solitarias, sin gente, una descripción muy lúgubre de lo que pensé no volver a vivir. Al ir avanzando vi un Soriana con vigilancia de policías de Mancera, lo mismo un Walmart y varios Oxxo, todos con vigilancia, menos nosotros los ciudadanos, no vi patrullas o jeeps de vigilancia en las calles y avenidas. ¿Qué seguirá mañana?

Nota original: http://www.jornada.unam.mx/2017/01/06/opinion/008o1eco

 

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