Nora Cortiñas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora: “Vayamos para adelante para tener la patria que soñaron antes y que soñamos todos nosotros ahora”

Mari (Angela María Aieta de Gullo) no solamente fue llevada porque ella era parte de la militancia del hijo, sino porque tenía valor porque en esa época de los militares cuando una madre tenía un hijo preso no se dedicara a uno sino a todos los del pabellón; yo las vi a mi consuegra y a Mari preparar la parva de milanesas para llevar para todos, ir a buscar los anteojos no para uno, ir a buscar para diez, para cinco, para siete, ir a comprar medicamentos no para el hijo solamente, para todo el pabellón que le hacía la lista a Mari. Entonces la perseguían por el valor de esa madre, como Azucena Villaflor de De Vincenti, Esther Ballestrino de Careaga, Mari Ponce de Bianco. Cuando las madres empezamos a salir, no por uno, por todos, ya entonces empezamos a molestar y así fue que se llevaron también a estas madres y a otras madres de presos políticos. Y nos quedó siempre la frase de Azucena Villaflor: todas por todos. Por los milicos fuimos todas malqueridas y gracias a Dios que no nos quisieron, porque no teníamos ningún interés. Las madres para ver a los hijos se arreglaban, se ponían lindas para que no se notara que tenían ese sufrimiento del día a día, las 24 horas, ir a verlos radiantes cuando realmente primero tenían que pasar por una requisa asquerosa, por una situación que les digo que todavía está en las cárceles cuando van los familiares de visita, vejan a la madre, a la hermana y hasta a las criaturas que van, todavía no podemos terminar con esa lacra que son los carceleros. Ese recuerdo de Mari, sentaditas tomando mate y preparándose para llevar ese cargamento de amor para la cárcel, yo creo que nos abrieron un camino y nos enseñaron qué era tener la valentía de entrar en esas cárceles, de enfrentarse con esos canallas asesinos y volver otra vez y volver otra vez y volver para seguir viendo a sus hijos.” 

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