Por Gustavo
Cañaveral
La formidable oportunidad
de realizar una de
las obras públicas más
importantes de esta generación
debe tener una mirada
humanista. Para la recuperación
del medio ambiente, de
los ecosistemas, del camino
de sirga o el traslado de población
asentada en los márgenes,
para mejorar la salud
y solucionar los problemas
de contaminación al pueblo, la cuestión pasa por reflexionar
si los instrumentos son
los adecuados para articular
intereses diversos. Surgen
preguntas sobre los destinos
de la población afectada por
traslados, los seguimientos de
la salud de dicha población,
la estrategia de inclusión social
dentro de una estrategia
económica y cultural que sirva
para el desarrollo familiar
y que el agua se vaya limpiando
y recuperando. Nos
parece que hay una posibilidad
de tener una visión más
abarcativa sobre el modelo
territorial que se quiere tener,
donde hay un rol industrial
fundamental. En este proceso,
saber ubicar las industrias
responsables en el recorrido
sería parte del trabajo y producción
que generó y genera
el Riachuelo.
La ubicación de viviendas
para todos los sectores sociales,
los equipamientos culturales
y recreativos, las plantas
potabilizadoras, son algunos
de los programas que seguramente
deben convivir en
esta visión. Los métodos de
recuperación de la Naturaleza
con más Naturaleza, ya
sea con el procesamiento del
agua misma a través de oxigenarla
recreando los ríos de
montaña al elevar su caudal,
las intervenciones con plantas
y materia orgánica para la
recuperación de las costas. Es una visión desde el agua que
aún no ha sido tomada en
cuenta, sería el concepto de
la navegabilidad del Riachuelo
en su recorrido. Desde el
agua se ve distinto, el río para
su contemplación sola desde
el borde no es un río, es un espejo
sin vida. La prueba es la
imagen de la Vuelta de Rocha
en La Boca, paisaje sin barcos,
sin quinquelas en sus orillas.
Los ríos deben ser navegables
con la posibilidad de
que barcazas con mercadería
lleguen al Mercado Central,
con lanchas que salgan desde
la Richieri hasta la Boca y
que traigan al turismo internacional
y nacional que antes
de ver el Obelisco haga un
recorrido desde el sitio de la
matanza de los querandíes,
que dio el nombre del río, pasando
por la recuperación de
la costa con desarrollo local
para el comercio. La cultura,
la historia y el turismo como
estrategia desde el agua y
sus energéticas flores dentro
de un espacio multicultural,
paseando por nuestra inmigración,
por nuestra música
popular, por nuestra pintura,
por nuestra escultura. Es necesario
que la recuperación
tenga otra visión que la jurídica
virreinal que hoy engloba
el discurso.
Estamos en una nación donde
la política ha sido recuperada
para el pueblo. Esto
es revalorizar el patrimonio,
la apropiación del pueblo en
su conjunto de estas grandes
intervenciones públicas,
esto es, la humanización de
la técnica y la infraestructura
necesarias. Los sueños de
otro proyecto posible para el
destino del río se materializarán
utilizando también la
cultura. Las energías motivarán
y desarmarán los planes
ocultos, la desinformación,
los secretos. Hay que recuperar
el río teniendo a la historia,
a la memoria, a la verdad
y justicia social como parte de
un corredor turístico productivo
ribereño, con valores que
construyen la flor de la nueva
ciudadanía.
Gustavo
Cañaveral:
Arquitecto. http://proyectoriachuelo.
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