Por Alicia
Kirchner: Ministra de Desarrollo
Social de la Nación.
La unión de países no
siempre resulta de una
vocación política de integración
de historias y destinos
comunes. El Mercosur
en sus inicios fue pensado y
ejecutado como una unión
aduanera. Con el transcurso
del tiempo y desde la política,
en este Bicentenario, con
los líderes de la América del
Sur empezó a tener otra mirada
y actuar en consecuencia.
La Unión Europea surge en
realidad desde la unidad estratégica
del acero y el carbón
entre Alemania y Francia.
Ese binomio fue alimentado
por los mercados y bajo
su influencia acomodaron su
ingreso países que siempre
fueron considerados como “primos pobres”. Más allá de
la moneda común y del tránsito
de personas, los límites
al déficit fiscal y a la “deuda
pública” eran un cepo, que
preanunciaba la crisis actual.
Sobre todo para países como
España, Portugal y Grecia.
La unión resultó así una
débil integración dada apenas
por el euro, porque sus
países tienen memorias, historias
y heridas distintas,
pese a ser mostrada marketineramente
como la unidad
de los pueblos.
Hoy está en juego su continuidad.
No por un reacomodamiento
ideopolítico, sino
por una crisis que golpea duramente
a la Eurozona, centro
y equilibrio monetario y
financiero del sistema.
En esa Eurozona cada cual
atiende su juego e intenta
salvar su pellejo. Nuestra
realidad hasta en eso es heterodoxa.
Como región, la
Unasur está más fuerte que
nunca, nos une la historia, un
presente político y un futuro
común.
Nuestro país desde el año
2003 puso en vigencia un
modelo de inclusión social
que no abandonaremos.
La economía dejó de ser un
cenáculo o compartimento
estanco. Las corporaciones
dejaron de preguntarse quién
es o será el ministro de Economía.
El eje está en el proyecto
político que se asume.
La política vuelve a tener
el valor que le corresponde
como herramienta de transformación
social y cultural.
Y también económica y se
legitima en la organización
social que le da sustento, ello
porque la política asume su
liderazgo en la vida de los
pueblos.


